 

| Cuarta noche de violencia en periferia de París tras muerte de dos jóvenes
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| [ |1 de Noviembre del 2005 [13:49] |
Recopilación de noticias de lo sucedido en la periferia de París respecto a los disturbios descontrolados por la muerte de cuatro chavales que huían de la policía.
Recopilación de distintas informaciones sobre el conflicto social en los suburbios parisinos.
30 de Octubre de 2005 ·CLICHY-SOUS-BOIS, Francia.
Enfrentamientos entre bandas de jóvenes y policías estallaron al caer la tarde del domingo en la periferia norte parisina por cuarta noche consecutiva tras la muerte, el pasado jueves, de dos adolescentes que intentaban escapar de la policía.
Pasada la medianoche, la situación se había calmado en el municipio de Clichy-sous-Bois, donde seis policías sufrían heridas leves producidas por proyectiles arrojados por los manifestantes. La policía practicó 11detenciones.
Ocho coches y 16 contenedores de basuras fueron incendidados en el barrio de la Forestiere, entre Clichy y Montfermeil, donde se produjeron enfrentamientos directos entre la policía y unos "100 y 150 jóvenes con ganas de bronca", indicaron fuentes departamentales de seguridad.
Una o varias granadas lacrimógenas fueron arrojadas al interior de una mezquita cercana, según la policía, el ayuntamiento y los fieles presentes.
Los primeros disturbios, calificados de "guerilla urbana" por la prensa francesa, empezaron en Clichy sous Bois la madrugada del jueves al viernes.
Varias decenas de jóvenes incendiaron vehículos y dañaron edificios públicos después de conocerse que dos adolescentes de 17 y 15 años, Banou y Ziad, que
se escondieron en el interior de un transformador eléctrico para escaparse
de la policía, murieron electrocutados.
Un tercer joven de 21 años fue hospitalizado por quemaduras graves, aunque
su vida no corre peligro.
Las autoridades francesas desmintieron que se hubiera producido unapersecución, pero las circunstancias del drama son confusas y el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ha pedido una investigación a la Inspección General de Servicios (la policía de las policías).
El ministro declaró el viernes que los jóvenes huyeron cuando llegó la policía por "una tentativa de robo" y se escondieron porque creían por error
que se les perseguía.
El fiscal de la zona, François Molins, informó el sábado que, "según las declaraciones del tercer joven" hospitalizado, "los tres adolescentes escaparon cuando vieron un control de identidad", sin que fueran perseguidos por los agentes.
Decenas de jóvenes se han concentrado diariamente en las calles de Clichy sous Bois para enfrentarse a los agentes antidisturbios, desplegados por centenares en la zona.
Un total de 22 jóvenes se encontraban detenidos el domingo, según la
policia.
En el suburbio parisino de Clichy-sous-Bois, la pasada noche se han registrado nuevos desórdenes. La policía detuvo a 12 jóvenes. Este fue el quinto día consecutivo de desórdenes en Clichy-sous-Bois, donde viven muchos inmigrantes. Según la policía, la pasada noche fue menos violenta, con menos enfrentamientos y menos vandalismo. Los disturbios comenzaron después que 2 adolescentes, de 15 y 17 años, murieran electrocutadores. Los muchachos huían de la policía y se ocultaron en un transformador eléctrico.
AGENCIAS · 29 de octubre de 2005
Varios centenares de personas han desfilado hoy en silencio por Clichy-sous-Bois (a las afueras de París), en tributo a los dos adolescentes que murieron electrocutados cuando huían de la policía.
El "terrible drama humano", como ha calificado el primer ministro, Dominique de Villepin, a la muerte de los dos adolescentes, ha vuelto a poner sobre el tapete la fuerza que ha cobrado el fenómeno de la violencia y la inseguridad en los barrios periféricos.
Antes de la marcha desde la Alcaldía de Clichy-sous-Bois, el primer edil, el socialista Claude Dilain, ha hecho un llamamiento a la calma y ha recordado
que ha pedido al Ministerio del Interior una investigación donde reine la
imparcialidad sobre la cronología de los hechos" que llevaron a la muerte a
los adolescentes, la noche del pasado jueves.
Zied y Bouna, de 17 y 15 años, murieron electrocutados, y un tercer joven resultó gravemente herido y sigue hospitalizado, al refugiarse en un transformador eléctrico para eludir un control policial de identidad el pasado jueves por la noche, después de que un robo hubiese sido cometido en el barrio.
La tensión continúa en la localidad y así lo reflejan los violentos enfrentamientos, por segunda noche consecutiva, entre unos 300 efectivos de las fuerzas del orden y unos 400 jóvenes, nueve de los cuales han sido detenidos.
Unos 30 coches han sido incendiados y una bala, de gran calibre, fue disparada contra un vehículo de agentes antidisturbios, sin alcanzar a nadie. Además, siete policías resultaron levemente heridos por cócteles molotov y piedras.
CLICHY-SOUS-BOIS, Francia (AFP) - Trece personas fueron detenidas, la mayoría con martillos y bidones de gasolina, y 20 vehículos carbonizados en la noche del sábado en Clichy-sous-Bois, a las afueras de París, pese a que se recobraba la tranquilidad tras dos noches de tensos enfrentamientos entre jóvenes y fuerzas del orden.
La noche es "mucho más tranquila" que las anteriores, sin choques ni heridos, indicó a la prensa el director departamental de seguridad pública,
Jacques Meric, a las una de la madrugada. La situación era "un poco más
difícil en la vecina Montfermeil, pero en proporciones razonables", según la
policía. Los únicos hechos violentos reseñados fueron algunas pedradas,
aunque el dispositivo policial (unos 400 agentes) seguía en pie.
La noche del viernes se registraron 23 policías heridos en los enfrentamientos con jóvenes, 19 vehículos incendiados, un camión policial alcanzado por un balazo y 14 detenciones.
Los desórdenes empezaron la noche del jueves tras conocerse que dos adolescentes de 17 y 15 años, Ziad y Banou, se habían electrocutado en un transformador de Clichy-sous-Bois. Un tercer joven, de 21 años, se encontraba en estado grave. Corrió el rumor de que los jóvenes electrocutados se habían refugiado en el recinto del transformador eléctrico huyendo de la policía, extremo desmentido por la prefectura. La inspección general de los servicios está encargada de investigar las circunstancia de la muerte de los dos adolescentes.
CLICHY-SOUS-BOIS, Francia (AFP) - La violencia hizo presa el viernes por
segunda noche consecutiva en Clichy-sous-Bois, localidad de las afueras de París, donde jóvenes de barrios difíciles se enfrentaron varias horas con
fuerzas del orden.
Los desórdenes empezaron la noche del jueves tras conocerse que dos adolescentes, de 17 y 15 años, se habían electrocutado en un transformador
de Clichy-sous-Bois. Un tercer joven, de 21 años, se encontraba en estado
grave.
Unos 80 jóvenes se congregaron este viernes hacia las nueve de la noche en
el barrio de Chêne Pointu y empezaron a arrojar proyectiles contra las fuerzas del orden, según la policía. Pasadas unas horas, la policía se las veía con unos 400.
Una bala de grueso calibre fue disparada contra un vehículo policial, declaró a la AFP Michel Theuil, director de gabinete prefectoral. Los manifestantes incendiaron automóviles y basuras. Los bomberos contaron hasta 17 incendios. Un periodista resultó herido, indicó una fuente policial a la AFP. La información no fue confirmada por la prefectura.
Dos unidades especiales de la policía y un escuadrón de gendarmes móviles,
en total unos 300 agentes, fueron movilizados para restablecer el orden, según la prefectura.
La calma volvió hacia la una de la madrugada, después de unas cuarenta ntervenciones de los bomberos.
Violentos enfrentamientos se registraron la noche del jueves al viernes al correr el rumor de que los dos jóvenes electrocutados se habían refugiado en el recinto del transformador huyendo de la policía, extremo desmentido por la prefectura.
Delincuencia e integrismo, detonantes de los graves disturbios registrados en un barrio de la capital francesa.
Javier Gómez
París- «¡Esto es Bagdad! ¡Esto es Bagdad!», gritaban decenas de jóvenes exaltados. Un telón de fuego les separaba de las fuerzas del orden, en una
ventolera confusa de proyectiles, humo y sirenas... pero no era el cruento
Iraq de la posguerra, sino Clichy-sous-bois, localidad deprimida a las afueras de París. Los grupos de adolescentes que provocaron, en las dos
úlltimas noches, graves disturbios en este barrio, tomaron a la Policía
francesa por soldados norteamericanos y quisieron encarnar, ellos mismos, a los rebeldes iraquíes. Mucho más grave que un simple juego.
La causa de la rebelión urbana fue la muerte de dos adolescentes de 17 y 15
años, originarios de Túnez y Mali, electrocutados tras escalar el muro de un
transformador eléctrico cuando escapaban de la Policía. Un tercer joven que
les acompañaba, de 21 años y origen turco, está gravemente herido. La
noticia corrió como la pólvora entre los jóvenes del barrio, que ayer, por
segunda noche consecutiva, volvieron a pertrecharse para atacar a la Policía
incluso con balas reales, como la que percutió contra un coche de
antidisturbios. Como en un pequeño Bagdad. Ya lo avisaban sus gritos.
Lo ocurrido en Clichy-sous-bois es sólo un ejemplo más del drama diario que
viven cientos de «barrios de riesgo» diseminados por toda Francia. El número
total de estos suburbios, con una altísima tasa de criminalidad y un paro por encima del 20%, asciende a 630, según las cifras de un informe policial de 2004. Los servicios de información detectaron además, en 300 de ellos, un aumento del integrismo islámico. Son las zonas desheredadas de la République, aquí llamadas «banlieues», en las que viven 1.800.000 personas.
Viveros de delincuentes. Estos guetos brotan en todos los cinturones
periféricos de las grandes ciudades, reconocibles por sus torres de 20 plantas, con cientos de minúsculos apartamentos de protección oficial, donde se hacinan familias de hasta más de diez miembros. Arrabales creados en los 60 y 70, donde el Estado alojó a las olas de inmigrantes, fundamentalmente magrebíes y del África subsahariana. La ausencia de infraestructuras educativas, la huida de empresas y comercios a otros lugares, la articulación de algunos barrios en torno a nacionalidades o etnias, una economía sumergida dependiente de la criminalidad y una degradación social constante han moldeado una especie de burbujas marginales. Treinta años después, esas burbujas explotan.
«Aquí no hay maleantes, son sólo jóvenes que no tienen nada», explicaba ayer
un habitante de Clichy-sous-bois a la televisión francesa. «La Policía los
persiguió como si fueran bandidos y por eso escalaron el transformador, pero
no lo eran», les defendía otro lugareño. El primer ministro, Dominique de Villepin, se encargó de contradecirlos: «Se trataba de ladrones que estaban actuando». Muchos de los jóvenes crecidos en estos barrios, agrupados en bandas, terminan por caer en las garras de la delincuencia. Triunfar cuando uno está obligado a escribir el nombre de un gueto en un formulario de trabajo no es fácil. Tan generalizada está la discriminación por la raza o el lugar de residencia previa que el Gobierno estudia imponen por ley el currículum vitae anónimo, sin foto y sin dirección.
El amanecer después de la batalla contaba 29 coches particulares quemados, una guardería destrozada, el saqueo del edificio de correos y la destrucción de nueve furgonetas del servicio postal. Una de ellas fue estrellada en llamas contra el Ayuntamiento. «Una noche de disturbios. Otra más en Clichy-sous-bois», relató con hartazgo el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. Él mismo reconoció que no es caso aislado: «Hay que poner fin a este inquietante fenómeno de violencia urbana que no existía hace 20 años».
Plan piloto. El Gobierno dio un primer paso en marzo, aplicando un plan piloto urgente en 25 de estos puntos negros, que podría ser implantado en el resto. Pero Francia no tiene tiempo que perder. Algunos gendarmes han debido mudarse del lugar donde prestan servicio porque sus hijos han sido agredidos o sus mujeres, declaraba un oficial a «Le Figaro» esta semana. Como reconocía un comisario lionés a este periodista: «En algunos barrios, como Venissieux [periferia de Lyon], tenemos incluso que escoltar a los bomberos. Cualquier persona o uniforme asimilado al Estado corre peligro».
Precisamente en Venissieux predicaba Abdelkader Bouziane, imán condenado de una semana a seis meses de prisión por haber instigado a la violencia
contra las mujeres.
En la medianoche del martes, Nicolas Sarkozy visitó Argenteuil, localidad con uno de los mayores índices de criminalidad del extrarradio parisiense. La autoridad del Estado fue acogida a golpe de proyectiles y piedras. «Los habitantes de los barrios difíciles tendrán derecho a la misma seguridad que el resto de los franceses», clamó Sarkozy, decidido a estirar el filón electoral conservador y presentarse como el nuevo «sheriff» de las zonas de Francia que más se asemejan al lejano Oeste.
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