Devastados los bancos de Volos, Grecia, en respuesta al anarquista caído en combate.
En respuesta a la sangre anarquista que corrió en Atenas, se han sucedido diversas manifestaciones. En la de ayer, se intentó atacar la comisaría, pero los policías antidisurbios atrincherados repelieron el ataque. No obstante, el resto de la ciudad se veía libre de esa plaga, y todos los bancos de las principales calles céntricas han sido apedreados, y reventadas sus lunas, así como devastados el interior de dos de ellos, destruyendo material informático y demás parafernalia, un coche de policía municipal, y una oficina gubernamental de impuestos. Aunque espontánea, la manifestacion fue disciplinada y organizada, en dos grupos; uno de comunistas radicales que no atacaron bancos pero sí hicieron bloque impidiendo el acoso policial, y otro bloque compuesto de rabiosos en el sentido pleno y orgulloso de la palabra, al que se iban sumando espontáneos. La gente, salvo una persona, no replicó a la destrucción de cámaras y bancos, y hoy he podido observar con deleite, cómo dos viejos reían ante un banco destrozado. Aquí no había tensión, los bancos se han destruido con diciplina anarquista, de una manera comedida y metódica. Un odio libre pero organizado, un solo herido, y leve, el del sábado de la batalla, que continua en todas las ciudades de Grecia. Volos es una ciudad ni mucho menos grande, lo que demuestra que un reducido grupo organizado puede hacer efectiva su lucha con dos dedos de frente, salud, autoorganización, autonomía y pasión.