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 Nihilismo y Revolución

368  visita/s |17 de Julio del 2008 [19:38]

Con frecuencia, vemos en los entornos antagonistas una tendencia a la justificación de la ignorancia, la pereza y la vaguería, la cual lleva a una negación sistemática de todo, sin que de ella surjan nuevas alternativas reales y efectivas. Si queremos destruir algo, antes debemos saber qué es lo que queremos destruir, por qué y qué proponemos nosotros.

    La apología de la ignorancia


    El miedo domina el mundo. Este hecho es evidenciado desde los frentes críticos desde hace ya tiempo. Y sin embargo, nos asusta comprobar que desde éstos mismos, se potencia la ignorancia de la que nace ese sentimiento. Observamos con asco el nihilismo que impera entre nuestras filas. La pasiva negación de lo que nos han enseñado a odiar. Primero dejas la coca-cola porque es símbolo del capitalismo; después la carne porque has leído acerca de su incompatibilidad con el antiautoritarismo; estás decididamente contra las farmacéuticas y por la antipsiquiatría; y por supuesto niegas la ciencia y el progreso. Todo esto es muy loable, pero en realidad no te has parado a pensar las razones, tus propios motivos. En las charlas, los argumentos, infinitamente repetidos, no dejan hueco a la duda, a la crítica de la crítica. Las consignas llenan el vacío de cerebros que han sido instruidos para odiar y reprobar todo lo que viene de los malos: los ricos, los poderosos, los políticos, los empresarios, los científicos, los periodistas, los profesores...Las camisetas se llenan de parches contra el trabajo y chapas contra las cárceles; y a las preguntas de “gente que no es del rollo” las explicaciones brotan limpias y brillantes, seguras y dictadas. En muchas ocasiones escuchamos propaganda antitransgénicos, lo peligrosas que son las antenas y lo autoritaria que es la educación. Por una parte, la derecha conservadora se opone al avance por su pútrida moral católica; por otra, la izquierda paternalista llama a la prudencia pretendiendo protegernos de una verdad que no estamos preparados para encajar. Pero a nosotros nos preocupa la ignorancia que hay detrás del antagonismo indiscriminado. Creemos necesario analizar cuál es la idea central del lo que criticamos, qué es lo que en realidad consideramos injusto, qué es lo que nos quema exactamente. Así podremos rechazarlo de una manera justificada (de cara a otros, pero sobretodo de cara a nuestro propio discurso) para poder darle dirección a las alternativas que nazcan después de la crítica, buscando así las vías que nos ayudarán a construir lo que hasta ahora sólo soñamos. Con cabeza.

    Si nos fijamos en la psiquiatría, por ejemplo, es preciso saber si lo que nos rompe las entrañas es cómo tratan a las personas, la medicación indiscriminada y normalizadora, la clasificación arbitraria, o todo ello a la vez, y por qué (para lo que hace falta informarse y aprender- no sólo de fuentes críticas o afines-) y así poder buscar una forma solidaria y efectiva de responder ante este problema. Lo mismo ocurre con los transgénicos: si lo que nos preocupa son las consecuencias biológicas, nuestra crítica y nuestras propuestas serán diferentes que si lo que tememos son las consecuencias sociopolíticas derivadas. Creemos que el “no” indiscriminado y sin argumentos se basa en la ignorancia, es más cómodo y contrario a la radicalidad de la que presumimos. Es como si aceptáramos un pack de cosas que odiar por ser anarquistas.

    Un poco de humildad nos ayudaría a ver que otros muchos, de orientaciones y épocas muy distantes a las nuestras, han hablado de cosas como la libertad, la educación, la ciencia, la ética, la justicia…y leer sus teorías pueden ayudarnos a mejorar nuestras críticas y organizar nuestro pensamiento, ya sea absorbiendo algo de ellas o analizando qué es lo que realmente criticamos de las mismas. Informarse y profundizar en la crítica exige más esfuerzo que negarlo todo, pero lo creemos necesario (y si te lo curras con propósito firme, también es interesante y divertido) si queremos abrir una grieta real.


    Cuando la negación se convierte en fin y las alternativas no existen


    Viendo la conquista de la negación y la crítica de todos los sistemas que vienen del poder, así como sus derivados, no vemos sin embargo una respuesta positiva que sirva de alternativa a lo que nos brindan desde arriba. Explicándolo mejor, siendo anarquistas es muy fácil y rápido hacer una crítica a un determinado ámbito que nos sea impuesto desde los poderes, así como abandonar sus prácticas (esto último puede exigir más esfuerzo), precisamente porque en las sociedades donde vivimos todo se nos es impuesto desde arriba: desde la medicina a la arquitectura, desde las costumbres a la manera de organizarnos.

    En un primer momento, los movimientos que renieguen de estas maneras de hacer las cosas (en el caso del anarquismo nos encontramos con una crítica a la base, por lo que todos sus subproductos entran dentro del saco de lo que querríamos eliminar) deben abandonar esas prácticas. El problema viene cuando se debe hacer el trabajo más difícil y que requiere mayor esfuerzo: plantear las alternativas correspondientes a cada uno de los ámbitos antes criticados, negados y finalmente destruidos o abandonados. En este último y más importante paso la mayoría nos caemos, y aceptamos la mitad del camino como si fuese todo el trayecto a realizar, a la espera de que algún nuevo especialista o genio nos ilumine; o a la espera de la eterna nueva generación que cambie la dirección de nuestra inercia. Pero esto no sucede, y vemos que sin embargo las negaciones que constituían el primer paso, al no encontrar camino por el que seguir, se empiezan a creer a sí mismas como el propio fin al que se aspiraba, olvidando las metas, como si en la memoria ya no cupiesen más maneras de decir no al Estado y a sus formas. El medio sustituye de nuevo al fin.

    Así, vemos como las críticas y las negaciones se convierten en soluciones definitivas, que en realidad nos ponen en una gran desventaja frente a nuestros enemigos. Renegaremos, de este modo, de la medicina, pero no ofreceremos alternativa y nos moriremos con enfermedades que ésta podría curar; abandonaremos los transgénicos, pero no sabremos cómo mejorar la autogestión de nuestra alimentación; renegaremos de la ciencia, sin auto-educarnos de una manera al menos tan potente como los científicos hacen; renegaremos de la escuela y la universidad, abandonando los puntos de vista que no nos gustan sin haber aprendido nada y sin crear espacios que las suplan; renegaremos de la psicología sin absorber de ella conocimientos que nos podrían (o no) servir; y así un largo etcétera.

    Dejemos de estar orgullosos de sobrevivir, lo queremos todo significa que no nos contentamos con las migajas o con las basuras del sistema que odiamos. Si hacemos críticas, planteemos soluciones prácticas y reales al mismo tiempo.




 
  
Re: Nihilismo y Revolución
por el Thursday, 17 July 20:55:07
CHAPO, GRACIAS, MIL GRACIAS POR ESTE PEDAZO DE ARTICULO.


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Re: Nihilismo y Revolución
por el Thursday, 17 July 22:42:43
Dado que te/os pronuncias/pronunciáis en contra de la ignorancia y a favor de la auto-formación, podrías/podríais predicar con el ejemplo y enterarte/os de que aquello que criticas/áis en tu/vuestro artículo (con el que, a grandes rasgos estoy de acuerdo) no tiene absolutamente nada que ver con el nihilismo; eso es otra cosa, y a ese respecto y para que quede claro que esta crítica no tienen ninguna mala intención, te/os recomiendo dos lecturas para que profundices/éis (si quieres/éis) tu/vuestro conocimiento sobre el nihilismo y así prediques/éis con el ejemplo (dado que o conoces/éis bien poco sobre el nihilismo o estás/áis equivocad@/s):
(1) "nihilismo y revolución" (vaya, precisamente el título del artículo), que podrás encontrar en la Biblioteca Social Hermanos Quero (www.bsquero.net), aunque es un poco denso y para mi gusto excesivamente filosófico (además de que contiene algunos errores, pero pese a todo te lo recomiendo).

(2) "L@s emisari@s de la nada", una explicación y contextualización histórica sobre el nihilismo ruso, que puedes encontrar en el Ateneo Libertario del Besòs (www.albesos.net).

Por último tienes un buen blog en alasbarricadas.org sobre este tema, se llama "nekrosis".

Sin más, salud y buenos alimentos.

PD.- pese a esta pequeña crítica, básicamente coincido contigo/ con vosotr@s en el texto.


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Re: Nihilismo y Revolución, EL AULLIDO DE ITURRANDUZ
por el Sunday, 20 July 07:15:10
El texto debo decir que tiene calidad dialéctica pero cuando uno se esfuerza en realizar y aportar su granito a este gran mar ideológico hay que informarse un poco más de lo que se va a hablar y por supuesto no dejar de lado el rigor cientifico; así que me tomado la osadía de adjuntar
esta pequeña reseña; por lo demás todo bien ,comparto muchas cosa aqui expresadas , un abrazo y nos vemos en las calles:Nihilismo
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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El nihilismo, del latín nihil (nada) e ismus (doctrina, movimiento, practica de) es la "actitud" filosófica, puesto que no es una tendencia filosófica estrictamente definida, de negación de todo principio, autoridad, dogma filosófico o religioso. El nihilismo es una posición filosófica que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.

El nihilismo hace una negación a todo lo que predique una finalidad superior, objetiva o determinista de las cosas puesto que no tienen una explicación verificable; por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo. En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos terrorismo como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman "nihilismo negativo" (Tambien se les conoce como "activo" y "pasivo").

Tabla de contenidos [ocultar]
1 Popularización del término
2 El nihilismo ruso
2.1 Desarrollo
2.2 El Russkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)
2.3 El Russkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)
2.4 El cierre de Russkoe Slovo e influencias posteriores
3 Concepto filosófico
4 Relación con ideas políticas
5 Véase también
6 Bibliografía
7 Enlaces externos
7.1 En español
7.2 En Inglés



Popularización del término [editar]Aunque el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turgenev en su novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743–1819) en una carta enviada a Fichte en 1799.

Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de revelación o conocimiento trascendente.

Los intelectuales que describió Turgenev en su novela eran principalmente estudiantes de clase alta que estaban desilusionados con el lento avance del reformismo. En Padres e Hijos Turgenev escribió "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe", en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea. El portavoz principal de esta nueva filosofía fue Dimitri Pisarev (1840–1868).

La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones más jóvenes y radicales. Se utiliza a menudo

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Re: Nihilismo y Revolución
por el Sunday, 20 July 15:59:04
Muy bueno el articulo sin ninguna duda, si es cierto que el nihilismo como tal puede tener varios significados... y esta claro que el usado aqui no es el mismo que por ejemplo el de la corriente filosofica elaborada por Nietzsche.


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